ESP
Cerrar Sesión 
Encuentro Juvenil Misionero
Realizado por Roselín Hernández, novicia
13/03/2009 - 827 Vistas
¡Qué hermosa la libertad con la que los chamos y las chamas se entregan juntos a servir!

¡Qué hermosa la libertad con la que los chamos y las chamas se entregan juntos a servir!

 

    Desde la tarde del viernes 13 de marzo hasta el medio día del domingo 15, nos congregamos en el colegio Fe y Alegría Oscar Fernando Benedetti de Guacara, los jóvenes misioneros de los tres colegios que las HPM acompañamos en Venezuela: Trina de Medina (moviendo EJIC), Patrocinio de María (jóvenes misioneros) y Fe y Alegría María Inmaculada (Movimiento Huellas y Catequesis de Confirmación), quienes tuvimos una bienvenida de lujo a cargo de las chicas y chicos del O. F. Benedetti (movimiento Huellas). Juntos conformamos una familia, y como familia nos entregamos a esta causa misionera.

 

    Los momentos de oración que hemos compartido, han sido verdaderamente profundos, y las expresiones de los jóvenes, han mostrado que sus corazones están llenos y sostenidos, movidos e impulsados por el Espíritu de Dios.

 

    La mañana del sábado consistió en el trabajo con niños y jóvenes vecinos del sector al que pertenece el colegio; les preparamos juegos y diversas actividades para su aprendizaje humano y recreación. La responsabilidad de los muchachos, demuestra su madurez y es con esta actitud de disponibilidad, que el camino de crecer se adorna como en una primavera.     

 

    Seguramente que quienes nos dedicamos a la noble y exigente labor de la docencia, conocemos la realidad polar de nuestros jóvenes: ese excelente potencial y esa riqueza de vida y energía, así como tampoco ignoramos sus carencias familiares, sus luchas por crecer y relacionarse, y el peligro constante y atrayente al que están expuestos; sin embargo, estos días han sido momento privilegiado en que ellos han tenido espacio pleno para colocarse de pie frente a la vida y decirle sí a Dios, sí a su proyecto de servicio en la Iglesia desde la vocación que a cada uno el Espíritu le va moviendo.

 

    Así lo expresó la Hermana Glenda, a quien tuvimos el privilegio de escuchar la noche del sábado en su concierto de alabanza. Ella decía de sí misma, ser sólo un instrumento que Dios quiso tomar para decirnos algo, y que de esa misma manera todo ser humano tiene una misión, una vocación que debe descubrir para ser feliz plenamente.

 

    El día domingo fue de recoger y organizar todo para volver a nuestras casas. Tuvimos una eucaristía en la capilla del sector  y pintamos un mural en recuerdo a la experiencia vivida de estos días. Es necesario agradecer a todo el equipo organizador, al colegio anfitrión por toda su hospitalidad y amabilidad, y a todas las personas que nos apoyaron para hacer de este encuentro una experiencia inolvidable, que esperamos se repita pronto.

 

    Que Dios bendiga a todos los jóvenes, y nos ayude a nosotros a seguir siendo instrumentos de su amor. Amen.

Dosatic S.L. © 2018
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad