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UNA ESPIRITUALIDAD DE LA EDUCACIÓN A PARTIR DEL
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- Por: Jorge Peña
Ser el corazón, en no muy pocas ocasiones, significa ser el centro de las cosas, lo que motoriza una vidas y sus variado y complejo organismo, lo que envía después de recoger, lo que conecta el organismo en todas sus dimensiones.

Ser el corazón, en no muy pocas ocasiones, significa ser el centro de las cosas, lo que motoriza una vidas y sus variado y complejo organismo, lo que envía después de recoger, lo que conecta el organismo en todas sus dimensiones.
Si es con respecto a una vida, el corazón se encarga de transformar y purificar la sangre (ese es su principal trabajo) y enviarla al organismo para que todo él se haga saludable, apto para desarrollar todas las voluntades de quien esta ocupando ese cuerpo, acompañando correctamente lo necesario para que todo funcione bien, esto desde el cerebro hasta los distintos aspectos de la vida humana funcione adecuadamente, incluyendo a todos los demás órganos que son vitalizados por el funcionamiento adecuado de este órgano.
Si es con relación a la sociedad, pues, siempre existirá un aspecto fundamentalmente importante que tenga ver con todos los ámbitos (tanto, sociales, culturales, políticos, religiosos, es decir, todos los elementos que la comunidad crezca y que su producto sea abundante.
En este sentido, es la escuela dentro de su paradigma como “escuela necesaria”, quien cumplir su rol como Comunidad Educativa inserta dentro de una determinada Comunidad Local, el promover todos esos aspectos, además de unir a la comunidad en todos esos ámbitos que fueron mencionados anteriormente y procurar la paz que tanto se necesita dentro de ese espacio determinado.
En este sentido, la escuela, se nos ha presentado a lo largo de su ejercicio académico, tanto “Docente” como “Dicente” como el agente transformador de la realidad, tanto situacional, como existencial de esa comunidad en la que se encuentra la escuela.
La geografía y la geopolítica ha incidido en eso y en no muy pocas ocasiones determinado en las muchas vidas de quienes les toca enfrentar todos los aspectos que la vida. La implacabilidad del tiempo, lo largo, complicado y tedioso que se hace para regresar a casa o para salir de ella, el hacer de una casa solo un espacio satelital donde solo sirve a duras penas para descansar y con las miles de preocupaciones que cobijan a las distintas familias que hacen vida en esa comunidad.
La geografía con el paso del tiempo fue como ese aspecto transformador donde los miembros de la comunidad lucharon por transformarla, por hacerla más vivible, tanto para los adultos, como para las generaciones futuras. Dentro de ese contexto nace Fe y Alegría, dentro de la dinámica de acompañar en las luchas y esperanzas de un pueblo con proyección e ilusiones de una mejor vida, de una vida con calidad.
Lo situacional, es lo que aun no se ha totalmente resuelto, el éxodo de los que viven alrededor de los sectores populares, es lo más latente, pero, difícil de ver y observar con ojos de amor. Como lo es, el hecho de que aunque se ya el asfalto es el que llegó, pues ya no es “donde termina el asfalto donde comienza Fe y Alegría”, pues, esas otras realidades están subyaciendo en el colectivo como lo es la pobreza (con sus consabidas consecuencias), la delincuencia creciente, la inseguridad personal y colectiva, la violencia bajo todas sus formas…
La labor de la escuela en función de la comunidad, es un tema que se ha retomado, se habla dentro de todos los espacios del quehacer educativo, lo que en el pasado fue algo común una escuela, al menos en el origen de Fe y Alegría, ahora es un tema elemental, tanto por su origen religioso, como por su vocación humana – cristiana.
Para nadie ha sido un secreto que todos los que hemos hecho vida en los dos ámbitos, tanto docente como dicente, como agente llamados a transformar la realidad desde nuestra cotidianidad, desde lo que somos como personas y desde lo que conocemos académicamente.
Pero ser docente de “Fe y Alegría” a partir de mi realidad y estar en el colegio que la comunidad le colocó el título de “ser el corazón del Barrio Unión” es un reto, pues trabajo en el lugar que tiene ese título, gracias al trabajo arduo de quienes han dado sus energías, sus vidas y sus acciones para que eso sea así y no solo por estar localizado en pleno centro del barrio.
1. Un motor para sí mismo.
2. Un motor para la comunidad.
3. Un motor para el conocimiento.
4. Un motor para la comunidad

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