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viernes, 20 de septiembre de 2019
CHARADA
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- Por: Juan Coín
Crónica de la clausura

 

Hace doce años, la Congregación de Religiosas de las Hijas del Patrocinio de María celebraba el IV Centenario del comienzo de una bendita locura, pergeñada en sus inicios en la cabeza de un visionario soriano, convertido en Málaga y afincado en Córdoba quien, cumplido el primer septenario del siglo XVII desarrolló una idea que, afortunadamente, ha llegado hasta nuestros días con gran fortaleza y proyección de futuro.

 

Quienes en el año siete de este siglo tuvimos la oportunidad de conmemorar aquella efemérides, nos despedíamos en la clausura emplazándonos hasta el siguiente centenario; y decíamos jocosamente: “para entonces todos calvos”.

 

  ¡Infelices!; nadie pensó que cuatro trienios después celebraríamos esa nueva centuria gracias a que un año antes de que se cumpliera el primer quinto del siglo XX, quien en calidad de sucesor ocupara la silla de Osio y cuyo nombre significa “el protector”, hizo que confluyeran en un mismo cauce ambas ideas: la original de aquel cura castellano del XVII y la desarrollada por otro sacerdote - éste natural Villafranca de Córdoba -  que en el siglo XVIII “tuneó” la del de Soria.

 

  Hasta hoy.

 

Cien años creciendo juntos bajo un mismo ideario, compartiendo el carisma de una Orden de religiosas que, con sencillez, buen ejemplo y oración han mantenido el desafío en pro de la formación integral de la mujer, continuando así con las fundaciones que los Padres Cosme (el visionario soriano) y Luis (el epígono villafranqueño) promovieran autónomamente en su día.

 

 

Con licencia cinematográfica y parafraseo de un comunicador amigo, “dos obras y un destino; ¡uahh! …”

 

  El día después al de los idus de marzo del año diecinueve, una hermosa Eucaristía de Acción de Gracias concelebrada por nueve sacerdotes y presidida por el recién nombrado obispo de Guadix, Monseñor Orozco (alumno en los Colegios de la Congregación), ha cerrado los actos de celebración del Centenario.

 

  Ha ocurrido en Vélez-Málaga, sede del primero de los Colegios creados tras la firma de las Constituciones; la Parroquia de San Juan Bautista relucía mostrando orgullosa sus tesoros y acogiendo a tantos desplazados al evento.

 

  Qué poder de convocatoria tienen estas madres; cuánta sabiduría concentrada en el ala derecha de la nave central de la Iglesia; cuántos recuerdos de buenos tiempos recientes; cuánto cariño repartido entre los asistentes…, qué solemnidad en la celebración.

 

  No podía ser de otro modo; sólo las madres saben tratar con el cariño de una madre. Y éstas, las Hijas del Patrocinio, lo hacen de un modo muy especial pues la Primera de ellas, que les da el nombre y es “madre de Dios y madre nuestra”, auspicia a dos niñas que resguarda. Eso deja impronta.

 

  Atinó el Guardián del Convento de San Francisco, lugar en cuya sala de exposiciones también fue clausurado “el museo”: “Aquí hay vida”, dijo.

 

  No lo sabe Ud. bien, Fray José Antonio, no lo sabe Ud. bien…

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